Por qué debes copiar a los mejores (sí, a Isra Bravo también).

En un barrio de clase media-alta dos parejas que pasan la velada juntas te van a explicar porqué debes copiar a la competencia.

Cenan, toman vino y al acabar se encienden unos cigarrillos y juegan al poker mientras beben whisky  (son los años 20, pero del siglo pasado).

Entre mano y mano comentan las novedades del día, el trabajo, las novedades en el barrio.

Uno de los niños de los anfitriones aparece en el marco de la puerta para dar las buenas noches y la madre lo despide molesta.

El marido se sorprende y le pregunta:

“¿Ha ocurrido algo con el niño?”

“Mi hijo se ha convertido en un pequeño mentiroso”

“¿Por qué dices eso?”- le interrumpe el marido un poco molesto de que diga eso delante de los invitados.

“El otro día hizo un dibujo precioso. Del presidente Washington.
Tan bonito que hasta la maestra lo colgó en el muro. Cuando lo trajo a casa para enseñármelo me di cuenta de que lo había calcado”.

El marido, que trabaja en la ciudad como director de cuentas de una de las mayores empresas de publicidad, sonríe divertido:

“En mi departamento creativo todo el mundo usa el calco para realizar los diseños. ¿Para qué reinventar la rueda?

“No me importa que calque, me importa que mienta”- contesta la mujer contrariada.

Él vuelve a sonreír y siguen jugando.

¿Por qué sí debes copiar a los que lo hacen bien?

Porque es como se aprende.

A mí una vez una profesional del copywriting me llegó a decir que los textos de mi web se parecían al estilo con el que escribe Isra Bravo.

«Imposible- le dije- nunca he hecho uno de sus cursos, ni he leído su newsletter más allá de un par de veces».

La verdad es que mi primera reacción fue ofenderme, (es que no tengo un estilo propio? pensé), pero lo siguiente fue enorgullecerme.

O sea que tengo un estilo que podría parecer similar al de Isra Bravo, reconocido como el mejor copywriter de habla hispana, sin haber hecho ninguno de sus cursos, ni leer su newsletter.

Me he ahorrado una pasta…

Entonces funciona.

¿El qué?

Ser un yonki del contenido.

Te cuento.

Estoy suscrito a más de 30 newsletters, de diferentes sectores y profesionales, y cada vez que nace otra newsletter me suscribo igual.

¿Por qué?

Porque al crear contenido todo lo que absorbes por activa o por pasiva se acaba manifestando en tu forma de transmitir ese conocimiento.

¿Es malo? NoO!

Cuando creas contenido puedes copiar, es más, si estás empezando DEBES copiar a la gente que lo hace bien y que es un referente para ti.

Solamente copiando a mucha gente puedes encontrar tu verdadero estilo, a menos que seas un autodidacta que nunca haya hecho ningún tipo de curso ni formación, ni haya leído ningún libro y seas como un unicornio virgen con un cuerno de amatista.

De momento yo no conozco a nadie.

Copiar a los mejores te ayudará a escribir como ellos, pero estudiarlos te permitirá saber cómo y por qué hacen las cosas de determinada forma.

Si pones atención no sólo a lo que dicen sino a como lo dicen y eres un poco espabilado aprovecharás las fuentes.

Y si luego mides el resultado verás que ha funcionado y qué no.

Muchos de los más grandes cuando hablan de quién les influyó para llegar a donde han llegado dan pistas que valen oro.

Yo aún recuerdo una entrevista a Isra Bravo (sí, oye, que no he dicho que no sepa quien es),  en la que hablaba de Santiago Rodriguez y su libro de Creatividad en el Marketing Directo.

Para mí fue un descubrimiento, hasta el punto de que lo uso para algunos de los emails de mi newsletter de pago.

Una newsletter en la que este post continúa y explica cómo entrenar la creatividad para visualizar una idea desde diferentes puntos de vista.

Y cómo eso te ayuda a conectar con tu cliente.

Pero esa es la versión de pago.

Por cierto, dependiendo de cuando leas este artículo puede que esté a punto de salir una nueva temporada.

Las fechas suelen ser 1 de Julio y 1 de Enero.

Recuerda, solo 50 plazas que suelen acabarse en unos días.

Accedes por aquí.