Hay una diferencia entre la gente a la que les gustan los elfos y a la que les gustan los piratas.

Los elfos son seres mitológicos que surgen de los libros y la imaginación para crear historias fantásticas.

A quienes les gustan los elfos normalmente les gusta el Storytelling y que les cuenten cuentos para ir a dormir.

Los piratas son reales.

Unos rebeldes inconformistas que aman la libertad y ponen sus propias normas.

Hoy les llamarían autónomos disruptivos.

Los piratas son mejores que esos elfos en mallas.

Hasta las mujeres piratas son muchísimo mejores que las elfas (Geena Davis en “La Isla de las cabezas cortadas» le patearía el culo vencería a Galadriel fijo).

Y hay otra cosa que es mejor.

Sus canciones.

“La vida pirata es la vida mejor, sin trabajar, sin estudiar, cooon la botella de ron”.

cualquier pirata borracho en la taberna del gato negro.

Solo hay una cosa que a los piratas les guste más que el Ron y una buena visita a Tortuga.

El oro (anda, que casualidad, como a ti).

Pero claro, cuando eres pirata y te pasas la vida entre peleas, abordajes, asaltos, robos y botellas de ron.

Tu vida es muy interesante.

Pero no sueles dedicar mucho tiempo a la estrategia.

Eres más de improvisar.

De tirar cañonazos a diestro y siniestro.

De saltar por la borda con el cuchillo entre los dientes.

Por eso tu estrategia, si la tienes, va más enfocada al copywriting de respuesta directa.

Y por eso tiras de email marketing, web y redes sociales.

Sin hacer prisioneros.

Y a veces hundiendo tu propio barco (quien no ha hecho una campaña de publicidad en FB ads y ha palmado la pasta, yo si).

Porque buscas un retorno lo más inmediato posible.

Para buscar más oro y hacerte rico rápidamente.

Ya vivirás luego a cuerpo de rey en alguna isla con nombre exótico.

Tu estrategia se basa en acoso y derribo.

Porque piensas que antes o después tu cliente caerá.

Y esa es la maldición de ser un pirata.

Si no sabes cómo saltar sus murallas, habrá fortalezas que no podrás conquistar (y clientes a los que no podrás vender).

Porque hay estrategias que sí, pero también hay estrategias que no.

Igual que había piratas que se hacían ricos (porque tenían una estrategia) y otros a los que los colgaban (ya te imaginas, estos no la tenían).

Y seguro que tú prefieres ser de los primeros.

Abajo tienes dos historias más.

Sólo son historias con estrategias que debes conocer para comunicar.

Pero que pueden suponer la diferencia entre ser un pirata colgado o un pirata que se acabe retirando en una isla desierta a beber ron.