No, no se me ha ido la cabeza.

Todo esto tiene una explicación.

Durante algunos años fui deportista a un nivel regulero tirando a malo, pero de los de asistir casi todas las semanas a carreras populares y alguna competición.

La bicicleta me ha gustado desde que mi abuelo me enseñó a montar en una Torrot de sillón gordo y mullido con portabultos atrás.

Y aprendí como aprendíamos los niños de entonces.

Te tirabas por una cuesta abajo para ver hasta donde llegabas.

Si te caías cogías la bici subías la cuesta empujándola y te volvías a tirar.

Mas mal que bien aprendí a no caerme y entendí que el equilibrio dependía de no dejar de mover los pies.

Y así nació mi pasión por las dos ruedas.

Cuando llegaba la época del ciclismo me encantaba ver las grandes vueltas.

Eran momentos familiares, con el abuelo, el tío, y Perico Delgado e Indurain triunfando.

Recuerdo, siendo todavía un moco (un criajo), que viendo un día el tour contaba el comentarista que uno de los equipos participantes había recibido la visita de los “vampiros”.

Me quedé pensando, casi blanco.

Los vampiros habían ido a chuparle la sangre a los ciclistas.

Pero ahí estaban todos en sus bicicletas al día siguiente.

¿Cómo habían escapado?

Mi tío soltó:

-Claro, estarán buscando clenbuterol, o alguna de esas cosas que se meten ahora.

Yo ya no entendía nada.

¿Clenbu..qué? ¿Por qué los vampiros buscaban eso en las habitaciones de los ciclistas?

Mi padre que debió de darse cuenta de la jugada me dijo:

Los vampiros son los médicos que analizan la sangre de los corredores para ver si han hecho trampas.

Entendí el símil al vuelo.

Iban de noche.

Y les sacaban sangre.

Vampiros.

Mi padre fue siempre un gran comunicador (hasta que le diagnosticaron un deterioro cognitivo y se sumió en un mundo paralelo del que pocas veces vuelve).

Comunicación sencilla, adaptada a quien escucha y teniendo en cuenta su capacidad de comprensión.

Dando la información exacta y necesaria para lograr su objetivo.

Primero, que entendiera que lo de “vampiros” era solo un mote.

Segundo, que hacían un trabajo necesario para velar por las normas.

Sin liarse con el clembuterol ni nada que le desviara de su objetivo.

Estrategia de comunicación para niños de 7 años.

Como debería ser tu estrategia de comunicación.

Tu elección.