ingrediente secreto

El ingrediente secreto de Storytellix.

El ingrediente secreto de la fórmula de Storytellix.

Todo el mundo quiere tener la fórmula secreta del Storytelling, se ha vuelto como la poción de aquellos invencibles galos que fabricaba el druida en su marmita.

ingrediente secreto

Me encantaban aquellos tebeos, que leía en casa de mis tíos en las visitas dominicales.

Asterix y Obelix eran muy diferentes a los héroes de los comics americanos. 

Los héroes de Marvel y DC Comics (ya os hablaré de mi idilio con ellos otro día), eran superhombres 24/7, mutantes, extraterrestres, dioses.

Axterix y Obelix eran unos simpáticos «gabachos», normales y corrientes, pero tenían un arma secreta.

La poción del Druida Panoramix.

Y esa poción, realizada con un ingrediente secreto les otorgaba superfuerza, supervelocidad e invulnerabilidad ante las armas del César.

Incluso les llevó a rivalizar con los propios dioses del Olimpo en «Las 12 pruebas de Asterix».

Los ingredientes que todo el mundo conoce.

La cuestión es que todo el mundo quiere tener la fórmula secreta, y para eso piensan que hay que hacer lo que hizo César, secuestrar a Panoramix.

Vale, dirás, se te está yendo el ejemplo de las manos.

¿Cómo voy a secuestrar un copywriter?

Pues más o menos se trata de eso.

La mayoría de los copywriters, pseudocopys y «gurús» ya han publicado sus fórmulas en miles de pdf, ebooks o lead magnets.

Así que los ingredientes básicos para crear tu Storytelling están al alcance de tus manos.

De hecho, hasta yo en mi blog he publicado un post con «Las cuatro normas de un Storytelling que vende».

Una vez tengas claras esas normas usa estos ingredientes, para empezar.

  • Tu avatar 
  • Tu producto o servicio
  • Tu momento
  • Tu objetivo

Tu Avatar no es el ingrediente secreto.

A estas alturas de la película no vengo a descubrirte la importancia de definir a tu Avatar. 

Pero tu Avatar no es tu ingrediente secreto.

Incluso puede que no sea tu cliente ideal.

Si no estás sentado, siéntate.

Está a punto de volarte la cabeza.

Imagina que en tu empresa, proyecto, redes etc, el 70% del negocio monetizable viene de un cliente que te da mucho trabajo, y al que le cobras un ticket medio.

Gracias a ese cliente pagas las facturas, tienes estabilidad económica e incluso te refiere a otros clientes de las mismas características.

El otro 30% son clientes esporádicos de ticket alto con los cuales trabajas de vez en cuando.

Si te centras en el primero, tendrás dinero a cambio de trabajo, si te centras en el segundo tendrás autoridad y posición a cambio de trabajo.

Y el dinero llegará después.

Pero trabajarás menos, tus clientes referidos serán de mayor valor y tendrás más tiempo libre.

Tu producto (o servicio) no es el ingrediente secreto.

Y ahora me diras:

-Si mi producto o servicio no es el ingrediente secreto ¿Cómo me voy a diferenciar?

Pues usando el ingrediente secreto, pero a eso ya llegaremos.

Piénsalo. ¿Eres el único que ofrece ese servicio o producto?

¿No? Entonces no puede ser el ingrediente secreto.

Es cómo los jabalís que se comen los galos, no es el secreto de su superfuerza, pero es un ingrediente esencial de su historia (¿Acaso hay alguna historia de Asterix que no acabe alrededor de una mesa comiendo «un par» de jabalís?)

Sin embargo es un ingrediente principal, y debes tratarlo como tal.

Toma por ejemplo un E-commerce que trabaje con artículos deportivos (es mi especialidad).

Una web confusa para el cliente, con muchos CTA, un empaquetado deficiente que no soporta el transporte, un servicio de atención al cliente poco resolutivo…

¿Ves por donde voy?

Que no sea el ingrediente secreto no quiere decir que puedas  descuidarlo.

Tu momento

¿Cómo tu momento influye en tu historia?

Podrás pensar que lo del momento es algo nimio.

Oirás constantemente «es tu momento», «toma acción ahora».

Para que entiendas la importancia de este ingrediente me tengo que referir al «costumer journey», el viaje del comprador.

Y esto da para un post entero, pero eso será otro día. Hoy céntrate en esto:

La persona que escuche tu historia está en un punto, en un momento de su propio viaje.

El mensaje que envíes a la persona debe estar en armonía con el momento en el que se encuentra de su viaje personal.

Sin embargo cuando escribas tu historia, en tu red, en tus redes sociales no puedes hablar con cada lector, cada uno tendrá «su» momento.

El momento no es el ingrediente secreto.

Pero no descuides esta parte o acabarás hablando a todo el mundo de la misma forma. 

Y si hablas a todo el mundo, no hablas a nadie. No tengo que decirte lo importante de saber a quien hablas cuando cuentas tu historia.

Tu objetivo.

Ya se lo que me vas a decir. 

Es obvio que mi objetivo no puede ser mi ingrediente secreto.

Y aún así estoy cansado de ver webs donde se habla del objetivo de aquel que escribe en vez del objetivo del cliente al que escribe.

Webs donde el objetivo es decir lo buenos que son, cuantos clientes les recomiendan, y cuentan historias.

Historias para no dormir.

Yo personalmente prefiero que hables del objetivo de tu cliente, de que problema soluciona y de cómo lo hace.

Cuando ya dominas el manejo de los ingredientes estás listo para añadir el ingrediente secreto, el valor diferencial.

Pero para hacerlo primero debes hacer que esos ingredientes se noten en tu estrategia, tu tono, tu publicidad, tu copy y tu negocio.

Y entonces añadir ese ingrediente secreto.

El ingrediente secreto de tus historias.

En Alicante hay un par de restaurantes de comida rápida de la misma franquicia, uno está a 10 minutos de mi casa y tiene un aparcamiento de fácil acceso.

El otro está a 15 minutos y a veces no encuentro aparcamiento.

La calidad de la comida la misma.

Los precios, los marcados por la franquicia.

Pero ¡Ay amigo! 

La actitud del personal del segundo restaurante gana por goleada a la del primero.

Y eso hace que el tiempo de más y el inconveniente del aparcamiento valga la pena.

Y ahí tienes el ingrediente especial, con patatas deluxe y bebida extragrande.

Tú.

Tu actitud, lo que tú aportas al negocio, al proyecto y a tus clientes.

Tú eres el elemento diferenciador, lo que te separa de tu competencia, lo que te hace único.

Y debes aprender a sacar provecho de esa ventaja.

Es la «hoz dorada» con la que tus historias tendrán el efecto que quieres.

Por eso, si tienes claro tu valor, tendrás ventaja, y si sabes transmitirlo a tus historias podrás adelantar a tu competencia.

Si aún así, no sabes como hacerlo, siempre puedes contratar un copywriter.

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