¿Miras a los ojos de tu cliente?

ojos de tu cliente

¿Estás mirando a los ojos de tu cliente?

Si has llegado hasta aquí ¡Enhorabuena!

Yo mismo me quedé un rato mirando el GIF del principio.

No sé que tiene Uma Thurman en su mirada, la profundidad de ese azul paralizante.

Engancha.

Por eso para mí es la mejor Medusa de todos los tiempos.

Aunque la película no estaba a la altura del libro (Percy Jackson y el ladrón del rayo), ni mucho menos, un producto para niños creciditos a los cuales, por desgracia, ya no les interesa la mitología.

Pero me sirve para explicarte un concepto de márketing muy potente que tratamos de cumplir siempre en #copywritingd.

Mirar a los ojos de tu cliente.

Ya lo decía «Golpes Bajos».

En los 80, Golpes Bajos, un grupo gallego consagrado en la sala Rockola de la movida madrileña cantaba:

No mires a los ojos de la gente
Me dan miedo, siempre mienten

Y parece que está de moda entre los márketers tener ese miedo a mirar a los ojos del cliente.

Hace poco me suscribí a una lista de correo de otro #copywriter, que además se denomina a sí mismo disruptivo (risa me da).

La gente me hablaba de él, de que no tenía pelos en la lengua, de que sus emails eran diferentes, e ilusionado, me formé una imagen mental de cómo serían.

Esperé el primero con cierta «ansiedad», igual que al abrir un regalo.

Iba a descubrir lo que mi «competencia» está haciendo.

Quería mirarle a los ojos.

Esperaba emails de locos, que me abrieran el apetito por saber más, por descubrir ante mí un método diferente de comunicar, de transmitir, de conectar.

¿Qué recibí?

Emails mal escritos, con faltas de ortografía y síntesis, palabras malsonantes y una clara intención de robarme la cartera.

Descuidados y faltos de personalidad.

Una mirada huidiza.

Ninguno de esos emails me aportó ningún valor, ni siquiera necesitaba lo que me ofrecía.

Pero eso daba igual, era un mail de venta, y su intención, vender.

Eso no es ser disruptivo, eso es lo que hace todo el mundo, email márketing, pero encima del malo.

Si no sabes qué es ser disruptivo, aquí te dejo el enlace de una publicación que hice en LinkedIn en la que hablo de lo que significa (definición oficial).

Pero te hago «spoiler».

No es eso.

¿Por qué debes mirar a los ojos de tu cliente?

Cuando me encuentro con estos tipos de emails, y seguro que a ti también te pasa, enseguida me pongo a la defensiva.

«Se me cierra el culo».

Me recuerda la frase que me dice mi mujer de «mírame a los ojos».

Claro.

Si quien te lo dice es Medusa (o mi mujer 🤗) corres el riesgo de quedarte petrificado.

En esos casos, es normal que en vez de mirarla a los ojos para saber qué necesita, lo que intentes sea venderle lo primero que tengas en tu cabeza mientras miras al suelo (o a tu ombligo, da igual).

Da igual que sea un producto, un servicio o una excusa.

Es algo que no necesita.

Que no le interesa.

Y que no le soluciona nada.

Mirar a los ojos de Medusa te podía costar la vida (intentar engañar a mi mujer también).

Pero no mirar a los ojos de tu cliente mientras intentas venderle es un suicidio directamente.

El propio Perseo (el que le cortó la cabeza de verdad a Medusa, no este Percy Jackson moderno), se valió del reflejo de su escudo para poder mirarla directamente.

La verdad es que tu cliente no te lo va a poner tan difícil, por suerte.

Mirar a los ojos de tu cliente se traduce en saber cuál es su necesidad y que problema puedes solucionarle con tu producto o servicio.

Sí, es así de sencillo.

-(me vas a decir que ya lo sabías).

Y eso requiere de ti la máxima honradez.

– (aunque esto quizás no).

Porque lo de la honradez ya no es tan sencillo.

Ya que significa destruir tu estrategia de márketing impersonal y globalizada y volver a preocuparte por las personas.

Una a una.

Y eso implica que no podrás vender tu producto o servicio a miles, al menos tú solo.

Cómo mirar a los ojos de tu cliente.

También es sencillo.

Pregúntale.

Pero implementarlo ya no tanto.

¿Por qué?

Porque lo que ahora te enseñan todos los cursos de márketing es que necesitas un funnel.

Y meter 50.000 personas (mejor 1.000.000) para que de esas 50.000 personas un ínfimo porcentaje te compre tu producto.

Y para hacer eso, tienes que automatizar los procesos.

Procesos donde no podrás mirar los ojos de tu cliente.

Un proceso de guiar borregos.

Si el borrego hace clic en el anuncio, le llevo a esta landing.

Si hace clic en la landing, le mando este mail.

Si hace clic en el email, le registro a un webinar.

Si asiste al webinar, le mando otro email.

Y luego le pongo 7 videos, lo bautizo con sangre de unicornio y lo echo a dormir en una nube de algodón al final del arcoíris.

A todos igual.

El mismo email.

La misma landing.

El mismo webinar, con la misma información.

La misma nube de algodón.

El mismo arcoíris.

Y si no miras a los ojos de tu cliente, y lo tratas como un borrego, al final le habla como a un borrego.

Y le dices:

-«Si eres guay pincha aquí, si no pinchas eres un borrego que no reconoce las oportunidades aunque le revienten una pata.

– O puede que seas un borrego que no se enfrenta a sus miedos, un borrego que no merece que pierda mi tiempo.

– P.D: Mañana te cobraré más, no porque mañana te vaya a aportar más valor, sino porque eres un borrego, y por borrego te pasa lo que te pasa».

Emails para borregos.

Pero borregos con sentimientos. Que tú, querido autodenominado disruptor, desprecias.

Y lo haces mirando al suelo (o a tu propio ombligo, si ya te crees que eres muy bueno en esto), una y otra vez, sin pararte a mirar sus ojos.

Los ojos de tu cliente

Que te recuerdo, es el único que importa en tu negocio.

Unos ojos que te paralizarían.

Unos ojos que en realidad te dirían todo lo que necesitas saber si tan solo… preguntas.

Pero tú estás «cagado».

La simple idea de pararte a preguntar te deja sin aliento, prefieres que sigan siendo borregos que te compren sin necesidad de saber quien son, ni qué necesitan, solo quieres su dinero.

Eso es una forma de ser y en eso no te podemos ayudar.

Por eso en Copywriting D no hacemos funnels, ni trabajamos con clientes, por eso protegemos su dinero (el de las personas), y no lo codiciamos.

Por eso no tenemos lista de Email Marketing.

Nosotros trabajamos con personas, no con borregos.

Y nos gusta mirarles a los ojos.

Qué conseguirás mirando a los ojos de tu cliente.

Cuánto cambiaría la historia si no tuvieras miedo de Medusa, o de tus clientes.

Imagínate, si pudieras, detenerte, mirar a sus ojos, uno a uno, y preguntarles:

-¿Cuál es tu problema?
-¿Qué situación estás pasando ahora mismo?
-¿Qué proceso, servicio o producto que tengo encajaría mejor con tu necesidad?
-¿En qué momento de conciencia te encuentras (y solo esta pregunta da para otro post entero)?
-¿En qué punto está tu economía, puedes invertir en procesos nuevos, o hay que remodelar los que tienes?

Que sientan que DE VERDAD te preocupas por ellos.

¿Cuántos no te abrirán su corazón y te darán la mejor información que has tenido nunca para identificar las necesidades de tu cliente?

Sus necesidades.

Si llega ese momento, si eres valiente y haces los cambios necesarios, no solo en tu estrategia de márketing, sino en ti mismo.

Si te decides a mirar a los ojos de tu cliente.

Estarás en disposición de ayudarles de verdad, sin sentirte amenazado, sin miedo a morir, y sin necesidad de cortarles la cabeza.

Dejarás de verlos como borregos.

Les pondrás nombre.

Y los adoptarás, como parte de tu familia.

Como hacemos en Copywriting D.

Sin robarles la cartera.

Mirando directamente a sus ojos, sin miedo a quedar petrificados.

Sin miedo a darles la solución a sus problemas.

La que necesitan.

Y la que van a estar dispuestos a pagar.

Si te han maltratado.

Puede ser que estés leyendo este post, y te sientas identificado conmigo.

Que hayas recibido algún mail para borregos.

Y estés harto de que no te miren a los ojos.

Y te metan en el mismo saco que a todos.

Si es así y quieres que hablemos tienes ahí en el lateral un chat directo conmigo.

Y si necesitas un presupuesto o una auditoría de tu web y quieres que te mire a los ojos mientras te digo cómo te puedo ayudar aquí debajo tienes un botón.

En dos clicks estarás hablando conmigo por WhatsApp.

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