Siempre que oigo mentoría o la publicidad de un servicio para mentorizar a alguien me pega un pellizco el estómago.

Porque un mentor es alguien que ayuda profesionalmente pero de forma desinteresada.

Sí amig@, la clave es esta, ayuda de forma desinteresada.

La descripción más completa sería algo así (ojo, que no es mía):

«Un mentor es un profesional experimentado que comparte sus conocimientos, de forma desinteresada, con otras personas con menos experiencia para ayudarlas a hacer crecer sus empresas. Su misión es actuar como guía y potenciar el talento de sus pupilos, tanto a nivel personal como profesional».

Una descripción aleatoria sacada de internet.

El trabajo de los mentores se puede aplicar a muchos ámbitos: profesional, deportivo, educativo, inspiracional.

En resumen.

Los mentores suelen ser profesionales que ven el potencial de alguien con menos experiencia que él y deciden poner su experiencia propia al servicio del otro para que este triunfe.

O maestros o tutores que se vuelcan en algún alumno o discípulo con aptitudes especiales.

Las mentorizaciones se basan en relaciones informales dentro de entornos formales.

¿Pero quién cubre sus honorarios?

No es el novato de la empresa, ni el alumno, ni el discípulo.

Ellos ya cobran de la empresa, del gobierno, del equipo… y la mentorización la hacen por un sentido de satisfacción y de plenitud personal.

El beneficio se lo lleva el mentorizado.

Así que la próxima vez que un mentor te quiera cobrar en oro una sesión de mentorización recuérdale esto último.

El mentor trabaja desinteresadamente, sin ánimo de lucro.

Por eso yo no hago mentorías.

Yo te ofrezco una nomentoría, en la que seré tu nomentor.

Ya.

Ahora estás pensando, el mismo perro con diferente collar.

Bueno, no sé si realmente lo estás pensando.

Lo que sí sé es que yo llamo a las cosas por su nombre.

No voy a ponerle el nombre de un producto a un servicio que debe prestarse de forma desinteresada y luego cobrarte a precio de oro.

No va conmigo.

Primero porque ser copywriter me obliga a mostrar respeto por el significado de las palabras (aunque de vez en cuando me invente alguna o ponga una tilde o un punto donde no toca).

Y segundo, porque yo no te voy a ayudar de forma desinteresada.

Y puede que esto de nomentoría te parezca raro (aunque a mí cada vez me gusta más el nombre), pero voy a ser sincero contigo.

Una de las cosas que te llevas entrando en mi círculo es esta.

Honestidad brutal.

Aunque no te apañe.

Yo sí tengo un interés muy concreto.

Que tu estrategia de comunicación te haga generar negocio, y por lo tanto ganar más pasta.

Que tu proyecto crezca, y tú con él, a nivel personal y profesional.

Si tú ganas más pasta y yo te cobro por ayudarte ganamos los dos.

Tú ganas más.

Yo gano más.

Tú mejoras tu economía, viajas más, te gastas más dinero en comer y en ropa, le haces regalos a la gente que quieres.

Se generan puestos de empleo.

Y si yo hago lo mismo por mi parte.

La economía se beneficia.

El mundo es un poco mejor.

Como ves hay muchos beneficios colaterales de esta nomentoría.

Al margen de la idea utópica de salvar el mundo entre tú y yo, de momento vamos a conformarnos con mejorar los números de nuestras cuentas bancarias.

Pero esto no funciona si no se dan unas circunstancias.

Debes de tener las ideas claras.

Tu proyecto debe estar en la línea de las especialidades en las que yo te puedo aportar valor y ofrecerte asesoramiento, ideas de negocio y margen de mejora.

Debe haber una oportunidad real de negocio (y piensa que esta parte es importante, porque si no hay oportunidad de negocio el retorno de la inversión será muy a largo plazo).

Y tienes que medir.

Antes y después.

Para poder optimizar todo lo que voy a compartir contigo.

Si todo esto no se cumple no puedo garantizar que esta nomentoría te pueda ayudar.

¿Cómo funciona la nomentoría?

Lo primero es que me cuentes todo de ti.

De mí ya sabes mucho.

Y hay que equilibrar la relación.

Sí, esto funciona así, el poder de los datos, si no hay datos no hay confianza.

Antes de agendar una cita en directo debes rellenar un cuestionario para tener algunos datos tuyos, y una idea básica de tu proyecto, nada que no puedas contestar fácilmente si eres honesto.

Este cuestionario me dirá si puedo ayudarte.

Esa es la primera fase.

Si es así me pongo en contacto contigo, agendamos una cita breve (20 minutos) y vemos si funciona la química entre nosotros.

Esa es la segunda fase.

Y a partir de ahí vemos las opciones.

Si lo que necesitas es la nomentoría o algo más.

Si has llegado hasta aquí sólo tienes que rellenar el cuestionario que encontrarás al otro lado del botón.

Y recuerda, solo trabajo con un proyecto al mes, porque trabajo en exclusiva para centrarme en las estrategias de ese proyecto.

¿Será el tuyo?

¿Te has equivocado en un cruce y lo que querías bichear mi web para destripar mi estrategia disruptiva?